Los avances tecnológicos han rebasado hoy día los límites en cuanto a las aplicaciones en salud para personas con discapacidades, así como para su rehabilitación, con el objetivo de combatir las complicaciones que se presentan en su vida diaria.

Prótesis, instrumentos empleados en la rehabilitación, sistemas de medición, ejercitadores electrónicos y maquinaria para movimientos ortopédicos especiales, es con lo que la tecnología ha contribuido en los últimos años.

“Los recursos más valiosos de dichos avances, son justamente los que ayudan a la medición y evaluación de traumatismos, ya que así, pueden acertar en un tratamiento de manera más detallada y con mucha exactitud”, explica el médico Jesús Manuel Dorador, jefe del departamento de Energía Mecatrónica de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

La UNAM, específicamente en la Facultad de Ingeniería, ha desarrollado a lo largo de su historia un sinfín de instrumentos tecnológicos enfocados a este tema, en su mayoría como proyectos de diseño, con espera a ser insertados como herramienta útil para la sociedad. Algunos ejemplos de estos diseños son:

1. Prótesis de ayuda a manos amputadas con movimientos independientes en los dedos.

2. Mecanismos adaptables para prótesis de mano.

3. Socket para prótesis transhumeral o de brazo completo (un enlace entre muñón y prótesis).

4. Diseño de prótesis mecánicas.

5. Ortesis de brazo para lesiones al momento de nacer.

6. Articulaciones semiesféricas, hombro y muñeca.

Tecnologia

De igual forma, agrega el especialista, en otros países existen proyectos que se pueden retomar en México, entre ellos: un microchip que se injerta en el brazo para regular la presión arterial, y una mano biónica (implante con movimiento sincronizado al cerebro).

“Nuestro país ha avanzado en el campo de la ciencia y tecnología. No obstante, hace falta poner mayor interés hacia los proyectos que están en desarrollo, y evitar que se queden en la lata y sean olvidados a largo plazo”, agrega el especialista.

Por lo cual, es indispensable comenzar a financiar y difundir esa clase de proyectos que nacen desde las universidades y centros tecnológicos. Sólo así puede haber una apertura importante a este nuevo mundo.