Grupo de músicos con Discapacidad Intelectual

Los componentes del grupo ‘Tambores de Pozuelo’, personas con Discapacidad Intelectual, tienen entre 40 y 62 años, tocan instrumentos de percusión, la guitarra o el teclado y, hasta el momento, han recibido aplausos por sus batucadas brasileñas y su música celta en salas como Galileo o Pacha. Son personas con discapacidad intelectual que, con la ayuda de un director y un monitor infiltrado en la banda para llevar parte del ritmo, destacan que son, ante todo, músicos.

Cuando el músico y director del grupo, lo puso en marcha hace ya tres años, “en función de los intereses personales” de los miembros del grupo que “querían estudiar música”, empezó con un tambor que él mismo tenía en casa y dio lugar a un aula de música del Centro Ocupacional AFANIAS Pozuelo.

Tres años después, ensayan “cuatro horas a la semana” y lo que empezó con música “muy experimental” se fue convirtiendo en un estilo que Rafael describió como “música del mundo” que oscila desde una batucada brasileña a música celta. Sus profesores habituales, Daniel y Rodrigo, les enseñan a “sentir el pulso interno, a coordinarse y sentir el pulso del grupo, la intensidad, la concentración y un poco de lectura musical”.

LOS MÚSICOS DE “TAMBORES DE POZUELO”

José Luis, la última incorporación del grupo, se mostró orgulloso de que en las clases le “están sacando todo el jugo de adentro” y de que, en su último concierto, con el grupo Los Secretos el resultado fuera inmejorable. “Se quedó mucha gente viendo el concierto de los Secretos y nos han dicho que somos mejores que todos los que han tocado”, presumió.

Por su parte, Antonio, que lleva gran parte del ritmo con su bombo aseguró que, cuando toca, siente que se “relaja”, como cuando escucha a su ídolo, Manolo Escobar. Mientras que a José Carlos le gusta Miguel Bosé y, a pesar de tener “un oído malo porque cuando era pequeñito” le pegó un “tortazo una profesora en el colegio”, lleva el ritmo de las maracas con maestría.

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Con una boina, José María, negó que quisiera imitar a algún artista famoso como uno de sus autores favoritos, Tom Waits, si no que, simplemente, se la ponía porque “tenía frío”. Además, Antonio, que sacaba la lengua para llevar el ritmo mientras toca, aclaró que le gusta “tocar todos los instrumentos” mientras mostraba sus habilidades en el tambor.

Otro de los componentes del grupo, José Antonio, que llevaba el tambor en volandas, se santiguó para afrontar los nervios de la entrevista. “Mi amigo me metió, me gustó y seguí tocando”, resumió, junto a Alberto, el mayor del grupo, Jesús, encargado de la cortinilla y Antonio, teclado de ‘Tambores de Pozuelo’.

APRENDER Y ENSEÑAR MÚSICA

Además, ‘Tambores de Pozuelo’ no sólo muestra lo aprendido en el aula de música en sus conciertos, además también enseñan en colegios de primaria de Pozuelo o, incluso, van a viajar hasta Escocia para compartir sus conocimientos con personas de la 3ª edad. Su último proyecto, en marzo, será llevar a cabo el acompañamiento musical para danza del Conservatorio Contemporáneo.