Una “start-up” nipona diseñó un brazo protésico electrónico con funciones completas para asir objetos, cuyo precio ronda una décima parte del importe actual del mercado, lo que podría permitir generalizar el uso de prótesis robóticas, reporta EFE.

La compañía exiii, fundada en 2014 por tres ex ingenieros de los gigantes tecnológicos Sony y Panasonic, diseñó un prototipo de brazo eléctrico cuyo costo distaría mucho de los 1.5 millones de yenes (poco más de 212,500 pesos) que cuesta actualmente adquirir un modelo mecánico, informó recientemente el diario Nikkei.

Para lograrlo, la “start-up” construyó una prótesis simple que permite tomar objetos con facilidad sin emplear complejos y costosos sistemas como la conexión cerebral o el movimiento independiente de cada dedo mecánico.

Protesis

Unos sensores atados alrededor del brazo del usuario detectan las señales que envían los músculos.

En función del grado de expansión y contracción muscular se cambia automáticamente el ángulo de los dedos, que están vinculados a un motor incorporado en la prótesis.

Además de una mayor simplicidad técnica, que permite construir modelos más económicos, exiii usó impresoras 3D para manufacturar unas 60 partes de la prótesis, y utiliza componentes de uso común como motores y microcomputadoras.

En suma, el costo de los materiales ronda los 30,000 yenes, lo que permite una reducción importante en el precio, indicó la compañía al diario nipón. A diferencia de las prótesis convencionales, los prototipos mecánicos dotan al usuario de mayor funcionalidad, aunque su precio es mucho más elevado.

Los tres ingenieros (Genta Kondo, Hiroshi Yamaura y Tetsuya Konishi) diseñaron su primer prototipo en 2013, “handiii”, que obtuvo el premio James Dyson que otorga la Fundación estadounidense homónima a las propuestas más innovadoras aplicadas al uso cotidiano, y en 2014 crearon una versión mejorada, “handiii Coyote”.

En abril de este año, la compañía presentó su último brazo eléctrico, “HACKberry”, premio Good Design 2015, certamen celebrado en Chicago.

La “start-up” nipona planea desarrollar su tecnología a un nivel comercialmente viable para el próximo 2016, con el objetivo de aumentar el uso doméstico en 2018, indicó Nikkei.