El niño con Asperger puede tener una fuerte predisposición a la pasividad, sobretodo cuando se cansa, se frustra o se estresa. Esta profunda falta de energía o habilidad para comenzar una tarea se ve en la escuela, en casa o en la vida social.

Aquí están cinco estrategias de supervivencia para ayudarle a darse cuenta de sus peculiaridades y disminuir los retos planteados por sus diferencias de atención.

1.Consulte con él para encontrar maneras de reducir la tensión que él experimenta. Hable con él sobre lo que está pasando en la escuela o en el trabajo. Los niños con Asperger tienden a ser muy nobles. Si ellos no pueden seguir el ritmo de la clase (debido a unos métodos educativos malos), entonces pueden intentar resolver el problema simplemente negándose a coger el autobús de la mañana. Es más fácil decir: “Nunca iré al infierno” que decir: “Me siento tonto, incapaz de hacer el trabajo”, “¡ Ayúdenme !”. Si ellos no pueden seguir el paso en un duro trabajo en equipo, entonces tienden a tirar al suelo su delantal y tener un ataque de ira y frustración.

2.Use con tacto una sugerencia de antemano. En el ejemplo sobre el muchacho que tenía los desoladores “tiempos muertos” mientras cocinaba, yo sugerí que sus padres le ayudasen a volver a funcionar, tocándole firmemente en el hombro (lugar donde él podía tolerar un toque fuerte) haciéndole pensar en el nuevo paso que necesitaba para lograr la receta. Una buena sugerencia es simplemente mantener la cantidad correcta de estímulo verbal y táctil junto con una indicación clara y concreta del próximo paso, declarado en términos visuales: “OK Stephen, parece que necesitas abrir la caja de la receta y buscar la tarjeta para las galletas de avena”.

3.Guiar desde detrás. Para reducir la pasividad usted tiene que lograr el hábito de seguir un poco detrás al niño. Usted va a su marcha. Si él se detiene, usted para y entra en el papel de consultor con él. “Jeremy, estás haciendo un gran trabajo, que consigue abrir la puerta. ¿Buscas algo ahora mismo?”. Refrene su propio enojo, respire profundamente y rodee el problema. Dele el tiempo que necesite.

4.Ayúdele a calmar el ritmo de su respiración. Si él se enfría y no puede conseguir cruzar la puerta para tomar el autobús que le llevará a la fiesta de cumpleaños de un amigo, pregúntele lo que usted puede hacer para ayudar. Si no contesta, asuma que él está experimentando ansiedad y que sin embargo parece sereno y muy tranquilo por fuera, en su interior, su mente está corriendo a gran velocidad. Simplemente siéntese de forma serena a su lado y permita que su ritmo de respiración relajado calme el de él. Dígale cualquier cosa que piense que pueda tranquilizarlo un poco más y entonces vuelve a guiarle al próximo paso cuando él pueda comprenderle mejor.

5.Enseñarle a tomar una decisión binaria. Una de las causas más poderosas de la pasividad es el sentimiento del niño con el Síndrome de Asperger de que alguna tarea es tan inmensa y compleja que posiblemente no podrá conseguirla. Para superar esta barrera, enséñele cómo descomponer cualquier problema en dos decisiones. Él toma una de las decisiones y entonces descompone la próxima parte del problema en dos nuevas decisiones, y toma una de ellas hasta que el trabajo está hecho.