Expertos en Ciencias Sociales como Psicología y Tanatología definen por DUELO: a la reacción de cualquier persona respecto a alguna pérdida significativa para sí. Ya sea que se trate de objetos, de relaciones personales, o de seres queridos como mascotas, amigos, familiares; o bien de la propia salud, algún miembro, órgano, sentido, etc., incluida la vida misma.

El sentido de pertenencia, o el deseo de poseer, son aspectos muy característicos de los seres humanos. Aunque generalmente condicionan la percepción de su seguridad y confianza. Más aún, las sociedades actuales han adoptado grandes expectativas en un concepto tan abstracto como inalcanzable denominado ÉXITO. Porque se le asocia con fama, fortuna, belleza, glamour, etc., independientemente de lo que se tenga que hacer, tanto lícito como ilícito para poder lograrlo.

Las pérdidas sin embargo no siempre son de golpe, como suele ocurrir con las enfermedades crónico-degenerativas y sus consecuencias. Precisamente, esta ocasión quiero contarles parte de la historia de un buen y ejemplar amigo.

Se llama Martín Vázquez Jiménez, nacido en Guadalajara Jalisco, el día 02 de Junio de 1964, perdió paulatinamente la vista, debido a una enfermedad denominada retinosis pigmentosa: enfermedad congénita la cual propicia una degeneración progresiva en las retinas. Manifestándose en una primera instancia con la disminución de la visión nocturna, manteniendo en el mejor de los casos la visión central como figuras indefinidas. Esta enfermedad, o conjunto de enfermedades, volvió ciegos además a su hermana y a otros cuatro hermanos.

Martín recuerda que inicio a percatarse que perdía visibilidad a la edad de 13 años, considerándosele débil visual 7 años después. Aunque fue hasta los últimos 4 años cuando se agudizó de manera contundente. Martín recuerda que el sentimiento que lo embargó entonces fue de una enorme tristeza, debido a que ya no le sería posible percibir con la vista el arte expresado en la arquitectura, escultura, pintura, y demás expresadas en las ciudades de países europeos; en un anhelado viaje que siempre mantuvo en mente.

La mejor actitud sin embargo, ha conducido a Martín no solamente a la aceptación del hecho, también le ha ayudado a mantenerse trabajando y haciendo una de sus pasiones: el canto. Martín integra parte del Coro del Estado de Jalisco desde hace 14 anos. Donde por cierto estuvo a punto de ser despedido de manera injustificada en un acto de discriminación, por su condición. Sin embargo, el amor, su talento, y la entrega han podido sostenerlo, no obstante deba invertir 4 horas más de trabajo para memorizar partituras musicales y letras de canciones tanto en el idioma natal como algunos otros.

Él confiesa que ha tenido momentos de depresión, al inicio, y a lo largo de su enfermedad, incluso recientemente. Sin embargo, aunque no sea precisamente religioso, recurre a Dios, con quien reencuentra su paz interior y amor a la vida. Por ello decidió no aislarse u ocultarse pues asegura que fue mejor aceptar rápido la pérdida y enfrentar cada nueva situación o prueba.