El alcoholismo no es un vicio, es una enfermedad que ataca a cualquier persona sin considerar sexo, edad o clase social. Deteriorando a las personas en lo psicológico y social.

No hay síntomas precisos, pero existen cambios notorios en el comportamiento de la persona. Quien lo padece tiene la necesidad de beber alcohol en cualquier momento y sin control, por lo que puede realizar cualquier actividad a cambio de conseguir alcohol, además de mostrar desinterés por su salud y aspecto físico.

La prevención debe iniciarse en edades tempranas, con una educación basada en la moderación, reforzada con el ejemplo en la familia, así como acciones que fomenten la autoestima y habilidades sociales, para que en el futuro elijan formas sanas de diversión.

Entre los riesgos que pueden presentarse están:

  • Deterioro en la salud. Debido a la aparición de enfermedades del hígado como la cirrosis hepática
  • Deterioro en el estado mental. Que se ve reflejado en pérdida de trabajo, bajo rendimiento escolar y mala relación con la familia

Como toda enfermedad, el alcoholismo debe ser atendido por un médico, ya que afecta al paciente tanto física, psicológica y socialmente.

También se sugiere acudir a grupos de autoayuda, como alcohólicos anónimos e instituciones especializadas.

FUENTE

http://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/alcoholismo