Avances como los lectores de voz en celulares y computadoras “equipararon” la vida de los 4.200 ciegos uruguayos con la de los videntes. De todas formas, aún falta que haya una mejor accesibilidad en los sitios web oficiales y privados.

Así es el dispositivo que se coloca en la cuenca del ojo y que el canadiense Rob Spence utiliza para filmar.

Existen numerosas empresas en el mundo que se están dedicando a realizar dispositivos tecnológicos para ciegos. Por ejemplo, la compañía británica OwnFone lanzó al mercado el primer teléfono en Braille.

La firma utilizó técnicas de diseño en impresoras 3D para que los distintos botones del celular tuvieran formas en relieve que los distinguieran unos de otros. Así los usuarios pueden identificar los números y las letras.

En esta línea, la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay (UNCU), tiene un acuerdo con Antel para que las personas no videntes puedan acceder a un teléfono Nokia por un contrato mensual de 290 pesos. El aparato cuenta con un programa que lee en voz alta todas las acciones que el usuario ejecuta.

Hoy, negocian con la empresa estatal para insertarse en el mundo táctil. Con ese tipo de teléfonos “nos cuesta mucho escribir, nos conviene más el teclado físico”, señala Soto, presidente de UNCU. “Pero no nos queda otra”, porque es el mundo que se viene, es lo que se utiliza, se resigna.

No obstante, Soto asegura que los avances de la tecnología los ha “equiparado” mucho más con las personas videntes. Antes, solo existía el Braille como medio de comunicación. “Esperar a leer un texto era muy complejo porque dependía de cuándo se hacía un contenido” en ese formato.

Para ello, fueron muy importantes las impresoras en Braille. La que tiene UNCU, que produce un sonido intenso al crujir el papel y así generar el relieve sobre la hoja, costó 5.000 dólares.

Todas las impresiones que se realizan para un libro normal se quintuplican cuando se imprimen en Braille. Por ejemplo, un libro de 100 hojas escritas en Word, necesita 500 hojas en ese formato.

Accesibilidad web.

En la computadora, teóricamente, la única diferencia que tienen las personas sordas con las videntes es que ellos utilizan lectores de pantalla y no mouse. Sin embargo, todavía hay mucho por hacer para salvar la brecha entre ambos.

“No se entiende”, son las palabras que más utiliza Soto al navegar por el sitio web de Ancap. Al igual que la página de este organismo oficial, hay “muchas” que aún no son accesibles para personas con discapacidad visual.

Cuentan con demasiadas imágenes y el texto que contienen se inserta sobre fotografías o recuadros. Al estar de esa forma, el lector de voz con el que ellos escuchan la información (y “leen” a su modo) no puede reconocer las palabras, y no las dice. La consecuencia es que se quedan sin saber qué hay delante de su vista. “Traen muchas imágenes. Eso nos dificulta porque no sabemos qué son”, lamenta Soto.

Para resolver esta situación, el diputado del Partido Independiente Daniel Radío presentó un proyecto de ley en 2009 para garantizar la accesibilidad universal web para personas con discapacidad. “Duerme” en el Parlamento.

Una cámara, un ojo.

El cineasta Rob Spence perdió un ojo en un accidente y rellenó la cuenca vacía con una cámara de video. Con la ayuda de ingenieros, creó una prótesis con una cámara que manda señales a un ojo inalámbrico. “Cuando filmo, la persona mira a mi ojo cuando me habla”, señaló a la BBC.

Por otra parte, este año cinco pacientes ciegos recuperaron parcialmente la visión tras el implante de un chip que emula la función de la retina.

La operación, llevada a cabo por la compañía francesa Pixium Vision, vinculó una pequeña cámara en unos lentes que capturan señales visuales y un chip que las convierte en señales eléctricas que estimulan las neuronas y crean imágenes en el cerebro.

La primera paciente fue una mujer de 58 años; siete meses después, reconoce objetos, formas, luces y contornos. “Es excepcional. Vi aparecer un flash y sentí una gran emoción, como un milagro”, dijo.

Estas tecnologías no son utilizadas por uruguayos. No obstante, Soto asegura que los avances de han habido los han “equiparado” más que antes. Y que están en camino para que la tecnología los siga acercando.

APLICACIONES

Lee en voz alta

Hay numerosas aplicaciones que leen todo lo que aparece en pantalla. Una de ellas es VoiceOver que describe todo lo que hace el usuario con el dispositivo: desde los mensajes de texto hasta los mensajes de Twitter.

Lupa

Esta aplicación, llamada Su Lupa, convierte el teléfono en una lupa, por lo que beneficia a personas con deficiencia visual. En Uruguay hay 57.100 personas que manifestaron tener “mucha dificultad” para ver, según el último Censo.

Redes sociales

La app Winston hace posible la reproducción únicamente de las actualizaciones de las redes sociales Facebook y Twitter.

Reconoce objeto

Esta herramienta, llamada LookTel Recognizer, detecta con la cámara del smartphone ciertos objetos y reproduce sus nombres en forma de sonidos. Lo hace, por ejemplo, con latas de bebidas famosas.

Imprimir

Braille Writer es un servicio que permite convertir texto normal en Braille. La aplicación genera un documento que, luego, se puede imprimir en un aparato que lo haga en este formato.

Obstáculos

Con Aerial Obstacle Detection, las personas pueden saber qué elementos u obstáculos hay cerca suyo. A medida que el dispositivo se acerca a un artefacto, repite más rápido un sonido.

Agranda íconos

La aplicación llamada BiggerIcons agiganta los íconos de las aplicaciones que el usuario posea.


FUENTE

http://www.elpais.com.uy