Una cantidad de estudios realizados durante algunos años han informado los variados beneficios de una educación inclusiva. En 1996, la Sociedad Nacional del Síndrome de Down publicó un informe de investigación sobre la inclusión de niños con síndrome de Down en clases de educación general. Después de analizar y comparar extensos cuestionarios realizados a padres y maestros, este estudio descubrió que con el apoyo correcto y la comunicación adecuada entre padres, maestros y profesionales, la inclusión es una ubicación educativa favorable para niños con síndrome de Down. El estudio también descubrió que las características de aprendizaje de los estudiantes con necesidades especiales tenían más similitudes con las de los compañeros sin discapacidades que diferencias. Es más, los maestros informaron experiencias positivas con los estudiantes con síndrome de Down. Describieron a sus estudiantes como deseosos de aprender, especialmente cuando se los alentaba e informaron sentir satisfacción personal en términos de sus logros profesionales.

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En mayo de 2000, el estudio de inclusión Indiana Inclusion Study8 investigó los beneficios académicos de la educación inclusiva para estudiantes sin discapacidades. Este estudio llegó a la conclusión de que los estudiantes sin discapacidades educados en entornos inclusivos tuvieron un progreso mucho más significativo en matemáticas en comparación con sus pares. Aunque su progreso en lectura no fue significativamente mayor que el de sus pares, hubo un “patrón constante” en sus puntajes que favoreció a la educación de estudiantes sin discapacidades en entornos inclusivos.

Estas y otras investigaciones resaltaron la mejora en las destrezas académicas, las destrezas sociales, las destrezas de comunicación y las relaciones entre pares como cuatro de los beneficios más importantes de la inclusión. Los estudiantes sin discapacidades pueden servir como modelos a seguir para aquellos con discapacidades y los estudiantes con discapacidades les ofrecen a sus compañeros sin discapacidades la aceptación, la tolerancia, la paciencia y la amistad. Como aliados y amigos, los compañeros pueden ofrecer apoyo tanto dentro como fuera del salón de clases. Estos hallazgos demuestran que todas las personas que participan en la escolaridad inclusiva pueden beneficiarse de esta experiencia.